sábado, 3 de enero de 2026

EL AMOR DE MI VIDA PARTE 1

Era el año 2021. El aire olía mal y se veía peor. Caminaba como zombie entre esta ciudad, lleno de miedo y ansiedad. Teníamos una pandemia encima, yo un diagnóstico crónico, una hipoteca sin pagar, un padre con EPOC, una familia de sangre lejos y un hijo adoptivo que se desesperaba en casa. Estaba aterrado. Vi salir dos cadáveres de mis vecinos. Por otro lado, estaba al borde del colapso porque mis grupos de facebook no cesaban de clamar por ayuda: la gente tenía hambre.

Doy contexto de lo último. Desde 2016 era voluntario virtual para ayudar a los migrantes venezolanos. Esa tragedia humanitaria desbordó a los gobiernos y requería orientación desde cosas tan básicas como: donde hacer mercado barato, donde obtener ingresos, como matricular a los niños al colegio hasta como obtener la doble nacionalidad, como obtener un divorcio o como homologar títulos universitarios.

Salía de la clínica de recibir un diagnóstico intermedio. El tratamiento iba bien pero no estaba completo. Caminé dos cuadras y me encontré con un local nuevo de artículos para mascotas. Al salir veo la silueta de un hombre muy atractivo que venía hacia mi con una sonrisa encantadora. Caminaba con sensualidad e inocencia. Me saludó y me dijo que estaba perdido. Era venezolano joven y guapo. Entablé conversación con él y le invité un café. En efecto estaba perdido y estaba algo retirado de su trabajo. Me relató como había salido de su país con el objetivo de ayudar a su familia, había recorrido kilómetros en un camión de mangos, luego se había subido en un carro como cargador, dormido en la calle y finalmente cruzar frontera de forma ilegal. Todo con la ilusión de tener libertad y de ser un apoyo para su familia. Tenía solo 19 años y me pareció el hombre mas valiente del mundo. No estaba bien alimentado pero yo solo veía un hombre inteligente, con buen léxico, con valores y con sueños.

Durante tres meses hablamos, nos vimos a escondidas de las autoridades, charlábamos poco tiempo entre los toques de queda, las restricciones de documento y el tiempo que su trabajo le dejaba. Su jefe lo tenía encerrado en situación de semi esclavitud aprovechando su condición de migrante sin documentos, de joven y de persona sin nadie en el país. Sin embargo sus ganas de vivir, sus anhelos de ser mejor, sus sueños de triunfo y su amor por su familia eran un motor que no cesaba de animarlo.
Y si, me fui enamorando a pesar de que mi cabeza me decía "es muy pequeño no te metas ahí". Sin embargo ver sus lágrimas de dolor porque su jefe lo golpeó, su esfuerzo por hacer rendir su magro sueldo, su interés en ser jugador de futbol profesional, su espíritu de lucha me terminé enamorando.

No le dije nada, respeté siempre su persona y su cuerpo. No porque no tuviera sentimientos al respecto sino porque tenía que esperar un diagnóstico. El 04 de abril me llegó el resultado: era indetectable. Ahora debía afrontar mi mayor miedo: decirle la verdad.
Ese día lo llevé al park way, caminamos y hablamos, la charla parecía de relleno porque ambos teníamos cosas para decir. Solo acerté a hablar cuando ya estábamos frente a la estatua de José Prudencio Padilla. Le dije que tenía sentimientos por el, que tenia miedo de decirle porque era seropositivo para VIH y que solo quería hablar cuando hubiera logrado ser indetectable. Estaba enamorado de él y que entendía que si no quería tener nada conmigo era comprensible pero que no podía quedarme callado. El me miró y solo respondió con el mas maravilloso beso que haya recibido.
 

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Y si al final del camino la vida no te encuentra triunfante, que por lo menos te encuentre luchando!